Tiempo
Pictografía
fría y muerta de algún antiguo lienzo barroco
los pigmentos se han matizado puestos ál ocro del marco
aun no brilla, pero el tiempo le ha hecho oro, ha su surco
algún día se valorará, en sí; por los dedos, del Sergio parco.
Siempre amé el
diferencial icono, entre foto y fotografía
pero para pasar tiempo releo, y en la caja veo tu retrato
nunca quise saber, desvelos, tiempo muerto o ausencia
verme crecer al lado, del tiempo aquel el maestro vasto
reloj en el tiempo, siendo el mismo humo, tu cartografía
decrepitud circunstancial filo por virtud, o nuevo contrato
del ser al no ser, de la dialógica y la estética en ello bastó
el hacedor de un puente tras la insistencia de la maglia
no han podido perder el olor las magnolias de la familia
es, despejar las verdades acerca, despojos he infamias
aun reposa en mi el recuerdo seco de aquel sacro oleo
Retratos puestos en datos nunca serán papel en marco
historia diferencial de entre afinar rifles o encerar arcos
pero para mirar al cielo de objetuar sobre lo cual busco
el brillo del sol me refleja la verdad un dedo en brusco
diferencial, los recuerdos acerca del proceso en marco
luchando en salir ha permanecer hendido en el estarco
la insistencia de la prudencia en rotación y no deduzco
con la mirada puesta en aquel horizonte cuási utópico
por estar permanente, al paso no dí, el salto al charco
viejo tiquete, al cual, entre difusas líneas mías enmarco
tomare de nuevo el puerto de punto y al malecón zurco
connotación de viaje, pero en mantenencia ha lo pulcro
te extrañé allí en la tierra beige qué da refugio ha narcos
te extrañé viejo en la tierra limpia de Emilio y sub Marcos
el coyote y la Guadalupe y yo aun en retorno me esculco
viendo piramides en parajes de un planteamiento rustico
aio y peyote y cigarros y mescal; pesos y dolares del marco
sonatas balcánicas en el desierto suspenso puesto al leteo
dispuestas al retorno eterno lunar para los espíritus úngios.
La relación mísma
con el espejo de alguien diferente es lucha
silencio ha las semiósis casi encontradas al flujo, es ásida ducta
el icono repetido, no es el ser replicativo u aclamado en ducha
canciones de los álbumes perdidos, son aroma en escucha.
Cuando el aire
mismo canta, Quien pudiese hartarse del silencio?
sí el viento trae la sororidad, la cual se cuela y permeé despacio,
recuerdos dispuestos, continuidad misma, rutina la cual presencio
mientras el ambiente denota, la posibilitación contínua al espacio,
la lealtad qué he guardado para el amor al yacer, nunca venció,
quizá al vislumbrar los instantes efímeros, eternidad del espacio
mientras continuó relatando al amor así en medio del suspenso
y confesarle qué llegado a la noche viendo al ocaso, el cuál espació.
La mañana
El sol debió
aparecer sobre las montañas orientales pero siempre creímos desde la ladera qué
sólo eran colinas, y debió aparecer pues lo esperaba pero nunca tan pronto, debí
estar pendiente de su salida, pero me ha tomado bien, por sorpresa o me ha
aprendido para recordarme la mañana, quizá sí haya estado en clase de seis,
pero no se ha dónde iría sin aquel amigo andón, su recorrido diario, es mas
largo que el del resto, así haga ochenta vueltas al mundo él buscara sus
cuatrocientas constantes, pero la mañana me ha recordado entre otros deberes y
el honor, el sol no la recuerda a ella, pero yo sí qué visto al carro de Helio
perderse para volver, pero el sueño me ha tomado hasta después del punto, quizá
por ello estuviese ya casi en el acenso de las horas bajas, condotiero por un
amor poco permitido por poco viable, las horas volátiles las cuales viajan
lentas en el reloj hasta presenciar la cima y la caída vertiginosa, la
precipitación del amor al momento, mientras sobrevivimos y el vernos en cada
lado del tiempo, mientras todo pasa en la lentitud de quien se ha sentado a
esperar pero ve pasar a quien apenas concibe la prisa, por las presentes del
frescor eterno, pero la mutación estacionaria nos ha sabido llevar hasta la
inclemencia y pasa el hielo en viento y la suspensión del tiempo ha sabido
expresar de los tiempos libres, donde las carencias propenden a colmar los
espacios, si prosperan los días sin jornadas, la espera al tiempo de la
precisión hasta qué el sol llegue al punto en alto, ha veces siento que he
encontrado parte de mí, recorriendo los caminos qué ya hoy no existen, mirando
a la cañada donde los renacuajos paseaban antes del camino a la escuela, la
laguna del altiplano habitada por el moho, y el musgo, donde la fabrica de
aguas potables, allí eran imbebibles, la madre del guadual esperaba aun ha qué
retornase el caballo perdido, petrificado cómo la quebrada la cual supuraba
oleos entre los mitos extraños del barro rojo y la arcilla pantanosa, de
cuantos mitos de los cuales tengo recuerdos de viajes hasta la infancia, para
medir el tiempo y contar historias, antes de qué vuelvan a volar por las
ventanas de los salones, y bien parece, Josecito ha crecido y conserva los
amores de infante, pero le visitan de apoco al cuartel aunque aun se amen pero
se traten a madrasos, entre muchas historias de las cuales habitan entre los
espejos de los Dioses y la imposibilidad del amor entre mortales y especies
mayores y los polvos de días imposibles, de jornadas eternas y los orgasmos qué
desintegran tiempos y han elevado a la nada cómo fenixes; los amores y los
amares y quemado amares, y gente la cual vuela entre temporalidades, y los
rencuentros de los hijos mutados, quizá todos ahora crean estos cuentos y amen
a los poetas antes de qué el pasado lleve al recuerdo al meridiano, los nonios
de los relojes no se perforan para entretejer mas el entrame de los pretéritos
no se dan cual pretextos, y vuelo hasta el nuevo tiempo, quizá un beso sea la
cuota de inicio, pero nos hacemos en similitud, la esbeltitud y los pueblos
proletarios pudiesen erguir amores y celebrarlos, los principios de los días
con estas luces pudiesen ser eternos, aunque desde sus inicios tiendan ha
perdurar en las memorias de los recuerdos descritos, aún tengo historias por
contar, cómo cuando solía ir al rio a capturar ondinas por piedras preciosas.