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domingo, 14 de mayo de 2023

El tucán, Fabula, Manuel Carrasquilla.




 


El tucán

 

Un tucán quien amaba mirar la montaña, y saltar por encima de los árboles, aun teniendo claro para sí, del peligro de las cimas, y de lo evidente que se hacía, al estar en aquellos sitios, pues por los copos de los arboles era por donde podía encontrar los mejores frutos y los de mayor estado de mádures.
Y es allí en las simas de los arboles donde observa cómo se hace un ave de alto vuelo, pero también como se hace presa fácil para las demas aves de rapiña, además para el ojo de los cazadores furtivos, así descubre de apoco que a pesar de la selva darle todo y tener la selva para sí, tiene en sí algo especial ya qué puede volar libremente por la selva media, ahí los troncos de los arboles y las ramas gruesas también tienen insectos los cuales le sirven de proteínas, además cautelosamente puede acceder a las alturas por los mejores frutos que se guardan para su inmenso pico. Gran factor de referencia a sido su bello e inmenso pico, el cual hace de atractivo, y le permite llegar hasta los copos de las palmeras más altas para romper las mejores vallas y dátiles dentro de la selva; el avecilla es ya especial en su nicho, especial en su espacio mayor y especial en sus sitios de costumbre, ya qué desde allí suele ser quien da anuncio de los pormenores de la selva a las demás aves y tanto su pico y como su canto les embelesa, crece con el pasar del tiempo; al principio fue difícil cómo todo en la vida, pero ya ahora se ve un poco mas fácil y es sólo la rutina, ya cargar un pico de lo más especial qué existe en la selva, y además pasar información de corriente es casi imposible para cualquier otro animal, además de comunicar e informar al tiempo y tanto audaz cómo imparcialmente, ha sido una de las tareas más dificultosas, pero nunca fue una tarea imposible para el animal quien motiva el orden del tiempo en la selva.

 

 


El tucán II parte.

 

 

 lo primero ver crecer a su bello pico lo que al principio molestaba o le hacía de hazme reír a tan especial ave, pues ninguno quería caer en el chisme de pasillo que bien pudiese convertirse a un futuro cercano en un rumor mayor, dado a la potencia del silbido del tucán.  
 así sólo fuese una charla en baja vos, ya que por el timbre cualquiera pudiese oírla al tiempo exacto. Sin embargo el sigue en la función, aunque triste pues sólo ve la punta alargada de su pico, y este monocromático, alargado y redondo, posiblemente  en verdad sea, el centro de risas o el hazme reír como comúnmente se diría, el ave extraña de casi toda la selva pero el sólo ve su pico alargado y redondo, sin evidenciar las ventajas, sin tener clara toda la funcionalidad, y todo lo importante que es su píquito para sí y para toda la demás selva; pero en su afán por llegar a ser alguien notorio, sin importar a quien pisare, quiere defenderse y responder el chiste y la ofensa con chiste y ofensa, juego por juego, es decir apagar el fuego con fuego, esto le ha llevado hasta el confín de la soledad, y así ignora su hermoso plumaje, y su función en la vida, su canto diezma, los bichos a los cuales controla ya hacían de las suyas, las aves rapaces ya entran a la altura media y nadie las declara, pero aun así el dolor del tucán no cesa.        
/quizá el dolor de mi expresión, sea sólo crecimiento, pero sí el dolor no cesa, se qué ha de terminar con migo, el silencio no cesa el dolor, pero la verdad promete, la discreción, tal vez así baste./
En crisis de existencia, el majestuoso ejemplar de ave tucán aun desconociéndose, llevado por la tristeza de no remediar su problemática, pero siendo una problemática igual para su safari de animales de la selva semiseca tropical, donde entre montañas podía subir hasta las copas y dimensionar las selvas negras cubiertas de musgos y los despejes en pastizales copados de ganados y de equinos y  bajar hasta el linde con la amazonia para divisar la expansión del llano arenoso, brillante y de los humedales refulgentes, en la inmensidad hasta la curvatura hemisferal.    
En uno de sus andares por los bordes de la selva la cual cubre la gran inmensidad; en su depresión ardua por querer ser quien así no ha logrado o por su falta de autoestima o mas bien por querer igualarse al otro, y por su soledad a raíz de no complementarse en el ruido, donde ríe en público y llora a solas, por no llegar al respeto de conjunto, se haya llorando en un estanco de agua en el tronco de un cauchal, o una ceiba macho cómo también se le conoce, se sentó a reposar y en busca de agua fresca y confortante que diezmara el dolor del crecimiento de su bella nariz alargada, con la gran sorpresa de que con la luz filtrada entre la neblina y las copas de los árboles, ha logrado captar en el reflejo alguien símil a él, o mejor dicho alguien idéntico, con todo el amor qué él miraba por el despampanante esplendor, notó a quién imitaba sus reflejos en una similitud práctica, una identidad félome, una proximidad tásita, al punto de asustarle qué el prójimo no le respondiese, esto le llevo hacia atrás.     
 /que rareza hay en tí, qué quizá sea la misma mía, quizá tu silencio te haya llevado a enmudecer./       
Pero no responde, la otra extrañes notada, ha sido, el ver a tal asomando el pico hasta el punto de ver la pupila dilatada de su prójimo, esto lo llevo a volar cerca, pero ahí fue donde entendió que algo extraño se escondía tras la maravillosa sombra de tan especial árbol.

 

 

El tucán III parte.


 

Justo en el momento de alzar vuelo en las charcas traslucidas de los diversos y pequeños éstanquecitos de tan especial árbol, vio un centenar de reflejos y trasluces salir a volar al tiempo, pero de una manera dimensional, donde todos se acentúan en el árbol el cual aquel pájaro observa crecer adentro de la luz prevista en las chárquitas. Esto le sorprendió en gran medida ya que el pájaro despierto sólo oyó su aleteo, no había mas ni nadie, sólo él, su grandioso pico, su fluorescente colorido, su refulgente vuelo y sus vistosas plumas a razón tal qué una de sus bellas plumas en el vuelo fugas, cayó sobre una de las charcas levantando ondas, las cuales distorsionaron el reflejo, y se asentaron en las lízfes de luz las cuales filtraban las hojas, ramas y bejucos del árbol, pero el semental en potencia de su raza tucán, no se preocupó, mas no aclaraba si decidirse a ir por tales o seguir mirándoles, aunque en su afán de reflejo y contrareflejo, previsora las narices alargadas en sintonía, y se siente así, el mismo dueño de la orquesta; así para remediar, ínicia el canto mas bello y misterioso de toda la jungla, los animales se erectaron hasta en los bellos más mínimos, haciendo el llamado al pudor, puesto qué el celo les había despertado al sonar la voz mas melodiosa de los cantos, los cuales bajaban al estrepitoso sol y revolvía los instintos de los celos de los sementales y sacudía la fertilidad de las hembras. Este llamado ya se hubo afinado, el tucán se sintió un poco mas tranquilo con su forma, con su color, con su apariencia, además se había refrescado del viaje el cual llevaba a cuesta, así que se encontraba mirando al cielo por entre los lisfez y volvía a mirar al portal del cielo pero por dentro de las charcas y la coordinación prisma y enigmática de los reflejos qué él buscaba abarcar en su entendimiento, allí asentado en una de las ramas colgantes del árbol, decidió acercarse hasta tener su reflejo, y observar u observarse, al llegar de un brinco y un despliegue de alas sómero, asentándose en la charca, observa cómo su mismo reflejo queda a disposición de él, así cómo los portales mostraron aves siendo de sus reflejos, volando hasta el punto preciso, aunque él no abarcara todo el marco visual del plano en movimiento hasta llegar allí, el momento más extraño e inesperado fue el de encontrar la armonía de sus ojos, rostro y pico, su gran nariz odiada, la cual simplemente es una expansión hermosa y fálica, semiredonde que se conjuga con el resto de su cuerpo para hacerle ver hermoso, además de los colores y su desvanecimiento, le ponían la belleza de aposte, ésto le convertía en el animal más mágico y bello qué había visto en su propia vida, así simplemente se había enamorado de sí mismo, pero en su racionalidad, decide evocar a su ser modesto, y no hacerse el presuntuoso por el resto de la selva, dándose la seguridad necesaria para salir a enfrentar su realidad y no prestar atención al que dirán proveniente de los demás animales.          
Luego de apreciarse un rato toma dos decisiones, esto mientras bebe un poco del agua mágica de la fuente de la charca al borde de la ceiba macho, llevándose el gran susto al acercar  su dimensionado pico hasta el agua juntándolo con el reflejo el cual ya se le hacía familiar, aunque nunca lo hubiese notado, y ello le trajo recuerdos cercanos, allí vió cuán el reflejo se desvanece del portal al beber del saludable agüita, las ondas del agua rebotan y su reflejo se ha perdido, pero él ya sabe cuál ha sido su función, su roll y ya así ha rencontrado el amor a su apariencia. reconformado, sale de nuevo a cantar la belleza de la selva y enunciar informativamente los sucesos de la madre selva. Así se encamina el tucán a cantar las glorias recordando su pasado y valorando su presente.




El delfín rosado y la anaconda. fabula, Manuel Carrasquilla.

 

El delfín rosado y la anaconda.

En la cuenca del río Amazonas, en el río Apaporis, muy cerca de la orilla vivía una serpiente, animal tranquilo y pasivo pero inmenso en longitud, aun carente de miembros en su cuerpo se basta a sí misma con la cola de su tronco prolongado y su cabeza ovalada, ella quien es capaz de tragarse a un ternero de un sólo bocado, anda en la selva colgada entre lianas y oyendo en sigilo las historias que los demás narran, ella la serpiente más promíniosa y gigantesca de la selva amazónica, es sólo una pequeña casi del tamaño de una lombriz cuando su abuela narra las historias de la gran ciudad la cual quedaba allí antes de volver a reaparecer la selva y el hombre jaguar volviera a ser lo más parecido a un humano, allí entre estas y otras historias magnificas, se asombra de apreciar la grandeza de la inmensidad del río en el cual frecuenta, ya entre las historias favoritas tiene dos para sí, una la de la inmensidad de su rio juntado y nutriendo al Amazonas, desde donde se hacen hasta la cúspide del Casanare el río más extenso y caudaloso de la tierra habitada, también ama oír cuentos mitológicos cómo aquellos acerca, de los animales pintorescos entre estos el favorito ha sido el de los delfines rosados.

En la imaginación de tan especial animal, nunca cupo, para la orilla de tan caudaloso cómo especial río de habitante tal, en su rivera o afluente donde los animales pasan y se pasean y muchos nunca entenderán o verán varias veces en su vida a una serpiente, ya qué su vivir lento les habla de la vida de otros. Ella cree aun en animales raros, en efectos extraños pero para sus adentros se pregunta constante mente sóbre la posibilidad de existencia de un delfín cuán animal inteligente, pero más difícil de creer aun es en algún  mamífero quien pueda existir, y la mera idea le maravilla, acerca de un vivíparo y mas viviendo en agua dulce, y  de una especie común en altamar, pero que vive como cualquiera de sus vecinos, pero ella en sí no sólo duda sino que se dá, llenando su alma rastrera de imposibilidad, y mas cuando recuerda sobre el color de dicho animal es decir rosado.

/que asunto tan particular, cómo una especie puede ser tan exótica y existir en este pequeño mundo de ríos tan grandes/ y reía para sí la enorme serpiente.

 

 segunda parte.

Un delfín rosado del Amazonas quien había crecido en cautiverio, a causa de la minería ilegal y de la deforestación macro ne los bosques, la tala desmedida y la industria acerrera en el Amazonas, aun trata de sobrevivir y ser uno de los ejemplares vivos de su especie, desde el albergue oye historias sobre la inmensidad de tan especial rivera, el yace a las orillas de la selva adentro en un resguardo entre Colombia y Perú cerca de la selva aquella que aún carece de nombre alguno, o al menos del hombre considerado civilizado, ella el delfín tiene así sobre su resguardo toda la voluntad de crecer siendo uno de los tristes ejemplares, quien quizá sería el ultimo de su especie, él cómo tal oye la historia de un río el cual posiblemente fuese el río más largo el cual nutriese al bajo Amazonas,  y sueña con ir a nadar sobre las corrientes de tal, aunque aún se perturba al pensar de los mitos sobre serpientes que cuelgan desde los arboles gigantes casi hasta el suelo.

Es imposible, la posibilitación tasita de una realidad inconcebida por la duda, o la duda la cual lleva al descreer de la versión del otro, el odio a la versión imperfecta, por el miedo al éxito o por el miedo al fracaso, la vida sería un fiasco sin los elementos extraños, sin otros o sin uno mismo para apreciarla, el delfín hembra no podía dejar de concebir la idea de un animal rastrero quien se pasara por encima del rio, quien sería mas grande que cualquier otro animal en el rio, y que su largo se da a base de cacería pero la pobre así, carece de pies y de manos, y subsiste y caza y se mueve y duerme y respira y ve por sensores. En caso de existir, pues es imposible qué tal alimaña mida casi unos doce metros sin aletas o dientes de delfín, sin vida y en la precariedad del color, y sin veneno en las fauces, y sólo viviese para vivir, y no le importara nadie, ni pensara en nadie, y maquilaba nuevamente, “así debería ser un delfín y no una anaconda.”

/baya dimensión podría tener aquel animal, quizá sólo sea otro mito de existencia. /

y seguía flotando hasta el tope del canal de su resguardo, con miedo de ir a caer a las aguas acidas, las cuales ya manchaban parte del Amazonas, el único medio de conexión posible de aquellos dos seres tan especiales pero tan distintos al tiempo. Para el delfín era imposible el creer, que existiese una serpiente tan grande en dimensión, y que tal estuviese tan cerca, pero para él fuese casi imposible ir en su búsqueda, ha veces creía que tal sólo fuese un mito, y de allí alimentaba sus esperanzas, aun sabiendo que una era parte de la posibilidad de existencia, pero no de la dependencia.

Y así aún sobreviven en la cuenca del Amazonas, tanto el delfín, como la anaconda desconociéndose, como ignorándose, y uno ignora y descree al otro y así viceversa.

 


Feliz año.

 El cielo está puesto en la parte más oscura del firmamento, justo allí, donde ha orbitado tanto el final como al principio del año, las nub...