La Mariposa Monarca capitulo B Transmigración.
vislumbramiento/implantación
ya es toda
una mariposa, ahora el pequeño bichito medio gusano y medio oruga, quien no fue
a parar en un paño de seda cómo ha sucedido con su especie, siente en sí una hada
quien se hace a hilachas en su alma, quien es ella, quien no se vendió, y sigue
en el camino a su mejor sitio, quien ha sentido múltiples llamados a ser quien
supla otros espacios, y quien es llamada de infinidades de tiempos para iniciar
un antiguo retorno, pero en su odio interno, no acepta aun sus culpabilidades o
sus fracasos y menos qué desea afrontar riesgos fuera de sí.
es el estado de confort, esto de ulular de flor en flor, de tomar y retomar, de
beber néctar, de huir de bestiecillas peludas o emplumadas, de hacer
fotosíntesis, de rondar jardines o girar en vuelo en las direcciones de los
arboles cambiando de centros de gravitación, de tener una visión extra prisma, de
poder perciorar la realidad desde una multiventana de miles de perforaciones
dentro de la iris que le hace ver al mundo cubico o en las irradiaciones
energéticas del campo, pero desde diversas perspectivas, cuan viñetas perfectas
de una sóla escena, en una sola mirada.
Ha sido en una tarde de brisa, donde luego de una salida por el campo sin pena
ni gloria una serie de prismas diminutos, le llaman a una capsula de
percepción, allí los cristales parecen las gotas de la brisa cómo congeladas
por el tiempo en una suspensión de supertiempo, ella qué mide minímidades o
micro minímidades, las cuales le permiten llegar a casi moverse
dimensionalmente en tiempos, no entendibles plenamente para muchos animales, y
allí se hallan, eran esas pequeñas y diminutas góticas suspensas en el marco
del plano, y ella puesta en un margen de tiempo, donde quería tomar los objetos
mas especiales del espacio, para entregarlos al lugar donde en algún momento
pondría su puerto, y cómo en su anterior etapa había ovulado, y las demás
mariposas ya se hacían ha capullos, ella sólo espera para llegar, pero ansía sus
compañías, que en cientos de pupas las cuales cústodia, le esperan allí en sus
campos reducidos, en sus congelamientos representativos, en sus estancias de
quietudes extremas, en sus sueños eternos, ella ya tiene el adelanto de la
ofrenda de presentación, pero quiso la mejor gota de todas y casi que
hipnotizada se avienta para ser la dueña de tal, para fregar con aquella gota
que de haber soplado un poco mas intenso o con una milésima de grado menos de
frio, aquella gotita hubiese sido un cristal de mjco 5 (un cristal en copito de
nieve) y la refracción le hubiese llevado a la chispa de brillo deseada, así,
se acercó para humectar sus alas al punto de endurecerlas y refrescarlas un
poco, pero algo le llama aunque la fuerza de atracción hácia aquel elemento
parece ser mayor, algo le llama y le susurra cerca. Em pero ella no se percata
hasta qué una fuerza invisible le capta, y le imposibilita todo movimiento,
algo le ha atraído hasta una trampa, piensa.
Fue cuando se dio cuenta que un ser
diferencial, con grandes y múltiples ojos, de mirada fría cómo la tarde misma,
con diversas patas, y hábiles dedos los cuales mueve por entrames de redes de
telarañas, las cuales se hacen invisibles para la sensibilidad de sus ojos, con
un par de colmillos agudos los cuales dirige ha ella, con su boca en vertiente,
y arrojándole desde sus fauces un liquido que al contacto con el aire se
densifica y se interpone cuál los hilos invisibles los cuales le han atrapado. Ella
sintíose perdida, y no pensó en nada mas que su eventual muerte, siente que
mientras hala los hilos de los cuales pende, más tales se prehenden agarrándola
por una especie de magnetismo, o de viscosidad qué le atrapa sin darle
oportunidad alguna aparente para su escape, pero tal así tampoco fuese perita
en dulce, toma sus poderosas garras, y revienta su boca con la cual absorbe el
liquido el cual le avienta, la araña, además diezma el forcejeo con sus alas,
lo cual las suaviza, y lentamente las suelta aun así desligando parte de su
pigmento, evitando el rose de los bordes y
más el irse al envolvimiento, así en un tirón aprovechando una gotera
impávida sobre sí, hala hacia afuera y sale cómo por arte de magia, de la laberíntica
telaraña, huyendo con pánico del pavoroso sitio aun así debiendo improvisar en
una corteza de un árbol su nido debido a la lluvia, la cual se vuelve cuan
torrencial, aun así recuerda la noche y su vida recién de pupa evidenciando, el
no salir de una etapa precaria para adentrar en otra mayormente dificultosa.
Extraña suerte siente mientras ve a sus pigmentos, pero agrádese por permanecer
viva, y así decide tomar parte para su ejercicio de migración, noche larga de
meditación y de vilo, noche fría y oscura.
en medio de la meditación, del evidenciar sus alas llevadas a la memoria del
haber sido, y haber perdido, pero de igual manera demostrarse su valentía, su
mesura y su cordura dislocada, de su fuerza y potencia en poder de defensa, y su
fortuna dispuesta en socorrerle, en esto y tras el favorecimiento del calor de
la luz, en efecto tras la madrugada aprovechada en el tronco del árbol, la
bella mariposa evidencia que tras el juego con la telaraña han quedado unas líneas
casi perfectas en su matiz, un imago representado en una especie hecha en la
maduración plena, pero también del temple propio y resalta el fragmento de
cristal dando brillo que limpia y acomoda con su espiritrompa para darle vida ha
su color detraído, y mientras mira cual girasol al sol naciente despertando de
la hibernación nocturna, volviendo en sí de sus luchas en la oscuridad, decide
qué el portal al cual ha avistado y observado justo al torno contrario de donde
vive será el lugar al cual iniciará su viaje a partir del día.
Parte 2 el inicio del viaje /el predestino
Limpió sus alas, sacudió sus antenas, aireó
por su espiritrompa, y vólo hasta su nido para iniciar su viaje peregrino. Ya
había tomado la decisión de seguir la estela de uno de los portales de rayos de
sol de la tarde, ya se ha dejado de todo, limpió su pedacito de todo, sacudió
los musgos, lamió su última lama, y sonrió al ver sus colores fuertes para una matusalén
de su especie. así, se encaminó con rumbo al destino más qué al destierro, algo
asombrante es que justo cuando pensaba en su destino marchando desde la periferia,
volando de jardín en jardín; fue justo antes de la salida plena del sol, cuando
vió en sus propios ojos las pupas frescas iniciar a despertar para reconocerle
y seguirle, aunándose a su paso concibiéndole cómo a una de sus mayores, el
instinto de su ulular de elidoptero acercaba más y más migrantes de su
especie, que en relación a su espíritu eran una minimidad para los tiempos
donde las flores no habitaban completamente el campo, sino los jardines y las
materas de los patios de las periferias, donde las larvas pasean cómo gusanos y
escasean dado a los retos de la supervivencia en el cohabita, algunos jardines
y una qué otra genérica baja de pigmentos a falta de flores, inician a
despertar y en sí hallarse, pero viendo la hora estacionaria, revisando el
ciclo, revistiéndose y viendo el hilo de sus sueños, revisando sus aciertos sin
memoria, sin revisión, sin ser así perdidos viendo un hada la cual les dirige,
casi semántica mente en sus risos de sonidos y ululares de su vuelo elíptico,
convida a los demás animales a seguirle.
-¿donde vamos?-
se preguntan siguiéndose unos a otros,
siguiendo ha una ninfa de los bosques quien encarnada en una bella mariposa les
lleva…
-a un mejor destino, para nosotros y para
los que se quedaran. -
y la pregunta rebota en sus risos en un eco
para una respuesta dada
-pero sabes dónde vas?-
ella ignora los demás asuntos, tanto el
origen o el destino, -lo he visto, creo que si- sólo su intuición le orienta.
Pero algunos continúan en sus devenires, y
sus risos molestan a las aves quienes por las emisiones sin consultar inician
una labor de alentar al hada y diezmar a sus posibles interruptores, mientras
un mariposon tronador, de alas pequeñas y buche inmenso se posa tras de ella
para orientarle y desconectarle el ruido inmenso a sus espaldas, el viaje
apenas inicia, piensa ella al sentir los estruendos de su comadre incolora.
-apenas arrancamos- dice pero sí que
intuyes el viaje, ahora no veo muchas pero al paso si veremos.
Nada era tan esperado, pues para la espera
habían entre las viajeras quienes se desvanecían entre las golondrinas, y se
perdían de sus rutes, en el enrute algunas se desintegraban en el tránsito, pero
la monarca quien sigue en su dirección, mientras el mariposon rige hacia donde
ella toma posición de ruta, los felinos también hacen de su fiesta, pues los
gatos entre terrazas y tejados y arboles de flores y frutas, ha medida que la suburbe
se entremezcla con la ruralidad, y el festín de la llegada al solsticio de
verano les da a los gatunos, aves y mariposas y el ciclo continua, mientras los
perros laten.
-huyen las mariposas, se van de la casa, pa
honde iran…- y se quedan viendo a las bellas corsarias salir de viaje. -vuelvan
pronto, voladoras-
-claro que sí-
-Haremos de volver- risea el alacrán
volador, henchido como un chinche. -volveremos- mientras zumba en alto sus alas
de mariposo traqueador-
Parte 3 encuentro/ despedida
La periferia continua quedando atrás, la
urbe se desvanece al zumbar del vuelo, y mas mariposas se suman, algunas parecen
abandonar cuerpos los cuales tienen en sus prisiones, cómo así abandonar a sus pupas
de las cuales eran presas, y salen en un despertar conjunto a la búsqueda del
grupo, que aun es casi imperceptible, pero las mariposas sí qué han salido al
parque y de sus crisoles del despertar conjunto, de sus pupas en sus capullos y buscan a su grupo, saltando de
hoja en hoja, de planta en planta, haciendo vuelos cortos y paseando de a poco
hasta hayar la ruta mayor, mientras se va alimentado de numero en aumento al
caleidoscopio el cual sigue irguiéndose, pero sólo es el rastro de lo que
fueron las migraciones de las quebradas donde anidaban, donde en grandes grupos
o escafandras inmensas surcan su ruta, quebrada arriba, casi hasta el páramo
para iniciar la migración más bella de los animales subvertebrados o
polidepteros, pero en el camino se indetermina la mortalidad y la inmortalidad
de unas con otras y el transcurrir
redefine las historias micro indefinidas, las historias rizidas de los viajes,
siguen siendo marcas de anidaderos por las quebradas qué surcan y el traqueador
relata algunas pero en su afán se posa sobre las hojas de las plantas a mecerse
y ha pulir sus alas y acicalarlas con su espiritrompa, y a mirar al resto
mientras pule y se junta con sus series de patas, y luego recolecta polen y lo
arroja cómo por una trompeta y busca del frescor del choque en el rebote de las
corrientes y las detiene en el frescor del vapor y se bebe las micro gotas de
las chispas de agua, y toma néctares y mastica ámbares, en sus Amberes se anda
a sabiendas de lo que viene, pues cuando ya la urbe se fue perdiendo inícian ha
aparecer miles de pupas, al sentir los zumbidos
de las de sus compañeras quienes se convierten al sol del mediodía en millares
de mariposas que inician ha salir, aunarse y juntarse al caleidoscopio, las
monarcas frescas tornan el enrute, ya sabiendo instintivamente parte de su récord,
y muchas en sus sueños, sabiendo ha donde van, muchas en su lugar de donde vienen,
y reconocen sus rítmicas de los vatíres, del ulular de las alas y de los risos
de sus ruidos, encontradas en las criptas de las quebradas que se van
purificando, y el nubarrón de la caterva se hace inimaginable y la migración se
mueve con la marea del viento, en la medida que suben a la montaña, y se suman
y aguantan y van buscando acomódo entre rocas y cortezas y debajo de flores y
al lado de las hojas y protegiéndose mutuamente para poder pasar la noche en
conjunto.
La percha del hada de las monarcas ya tiene
sitio, es la percha mas notable y el buchón ya le ha asignado y se ha auto
asignado el mejor espacio de las perchas, y su grupo mayor su vivaque realmente
regirá la migración de aquel gran caleidoscopio. Y allí ya quedan los huevos
para la tercera generación migrante de mariposas inmortales. Antes de tomar una ruta mayor, y las pupas qué
se han abierto al día y las qué están a punto de reventar para que las
coloridas mariposas tomen sus pigmentos y simulen el fuego de las dalias en sus
colores, para que las mariposas amarillas tornen el viaje, pero es el hada
quien en definir su trato, vela aun cuando todas duermen, no se siente culpable
de ser lo qué ha sido, pero si tiene un cargo de conciencia mayor, en la vida,
aquel cargo de definir una ruta que ella misma desconoce, los cocuyos de las
primeras marañas del monte toman la noche quieta para sí mismos, pero ella aun
pena en medio de la ranura del árbol donde ha hecho nido y el susurro del
arrollo arrulla su sueño donde pide ver el enrute, aunque quizá los ajenos
traqueos del mariposon le ausenten su estado transcico cada que espabilan sus
alas, por ocasiones las polillas les huelen cercanía en busca de calor, pero
siempre les evitan el estar cerca del hada del camino.
En la mañana ya han definido el inicio de la ruta, y muy triste ver cómo muchas de las mariposas no han despertado en sus cuerpos para continuar, y quizá sus mismas larvas sean el recuerdo de la usencia, pero las mariposas nuevas tornan una ruta mayor, y se juntan y suman aires de enrute y la nubosidad de la crisálida denota mayoría, pero el tracto hasta el nacimiento del arrollo les ha conducido hasta la cima de la montaña y desde allí el valle el cual queda atrás en la unión de la cordillera les ha mostrado un inmenso plano en las copas de arboles y muy al fondo el inmenso llano del inicio del litoral, la ruta les ha llamado, preguntan en mayorías las perchas junto a las corrientes de aire que les baten las alas sobre la ruta, en el pico de la cordillera, aun sin entender el inicio de sus sueños mayores, el hada asume qué ésta sería así, la corriente de enrute y el vivaque primero postea en ronda el anuncio, que el aire que les acaricia aumentando en el viento que silva sin razón en lo profundo y una corriente de una brisa mayor les conduce en dirección y con sólo el salto hacia el infinito ya tienen en rute y mientras saltan cual bichos mayores, pero asemejando a menores se inician a dejar caer cómo sí realmente sólo fueran flores llevadas por el viento, en esas corrientes se suma el mariposon, y claro que el hada dejándose llevar opta también por un salto en suspensión, un salto de vida ha lo profundo del cielo azul, casi perdiendo la línea de horizonte, casi perdiendo la línea de suelo flotando dentro de una corriente y evitando sólo chocar contra sus amigas, mientras mariposon y sus nuevos camaradas abriéndose paso y dirigiendo el llamado al orden dentro del gran caleidoscopio, qué en un crisol da el visto del fuego entre contornos de tonos amarillos, naranjas, rojos y negros. La mariposa de fuego ha encendido el cielo, y el hada mira con especial asombro, sus compañeras le acompañan en tan especial viaje, así el descenso les lleva en medio de las corrientes de aire fresco mientras mas compañeras se van sumando y se suman perchas, las cuales forman vivaques y se agranda paulatina mente el caleidoscopio y otras se quedan en puntos menores de emigración, pero allí no está toda la bandada, aunque ya la emigración como tal a iníciado al punto donde las migrantes del punto mas distante regidas por el hada, quienes han subido hasta la parte mas alta de la corriente, sin miedo a helarse y resquebrajarse en el aire, dan las notas muchas cayendo por entre las que siguen en las oleadas de las ondas de la corriente de aire, y han dado la noticia de que han visto entre la selva y por encima de los arboles aun sin distinguir en forma la diferencia entre tal y el cielo, al mar profundo que reclama tierra en lo encarnado del golfo.