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lunes, 2 de septiembre de 2024

Clase de sol en la sombra. 2 cuento.

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La colma del receso, ha llegado; la discurrencia de las dinámicas instructivas por parte del maestro, sólo demuestran que el tedio no sólo nace o se hace por parte de los educandos, ya súcede la mitad de la tarde, luego de aquel joven mirar para todos los lados, fijarce en cada peinado,  en cada lustre, cada cubo o cuadro de yomber, cada pliego de cuello, cada escueto de letra y cada aptitud sobre leciones, apenas encuentra su sitio de nuevo, entre el cubículo pasado hecho pupitre, al lado de sus compañeras y compañeros, vuelve con el campanazo, para el recreo, la tarde transcurre sín más. Tiempo académico y la enseñanza básica, los codices éticos en transcurso, la omisiva del anuncio, y se pasan al lado de sus compañeros, viendo la noticia, la sorpresa saca a todos de clase, aun con la dinámica de:
-nadie,  en lo absoluto,  sale del salón sín darle yo,  el permiso correspondiente, nadie interrumpe la clase de enseñanza sin yo permitir, o hasta permitirlo pueden suspender actividades y salir de clase al denscanzo.

Muy pocos esperaban con ancias, las 3:40 cómo hora del descanso, el sol ha iniciado su última baja del decline y la hora productiva del sol convoca al estudiantado de la institución tal a tomar el algo; Sólo una persona del monton extra no ha salido,  aparte de dicho compañero, alguien quién espera fija al reloj la hora precisa para el descanso, la algarabia para el dicho recreo, no es la misma que en primaria, el bachillerato medio trae otros distractores, y la joven espera igual qué aquél joven, el profesor no lo nota cómo en particular y menos algun tipo de hecho extraño, entorno de aquel suceso, sólo pasó por la joven extraña, de yomber largo, de una ausencia plena de maquillaje, de pómulos amplios y mejillas rosadas por ambiente, de dientes pequeños y labios finos, de cejas pobladas y ojos miel y brillantes, con el cabello tomado de cola, de la sonrisa perfecta, de estatura media, y la belleza púesta en la rebeldía, y pérdida pero no en el tiempo, y sucede qué ya tenía en el reloj QyQ de su mano izquierda, de números ausentes pero líneas doradas y manijas diminutas, de una mirada puesta indirecta en el reloj del reves sobre el pulso, qué ya lo tenía puesto para ver el clavijo, es decir las manecillas dispuestas para alinearse y hacer un puente recto entre la hora de index y el minuto, habiertos completamente. Flor, en su silla, con base al extasi de su paciencia,  no espéra nada, sólo sigue allí, por el otro lado él no se apura mucho sóbre la espera de la joven, pero el profesor si percibe al hecho conjunto y en el orden de poder descansar y encender el primer cigarro de la mañana, apura la salida de los jovenes de manera fresca y sensata, para así encender su ansiado cigarrillo rubio.
- ni crean qué se van a pasar aquí todo el descanso, desde ahora sólo tienen menos de un minuto para salir, o no tendre otro remedio que suspenderles los descansos.- mientras haya el encendedor al interior de su bolso, y con cara de tristeza sarcasticamente le aduce a la pareja. - bueno y que esperan?
Ambos salen en apuros y distraídos, optan tomar el mismo rumbo una siguiendo al otro, más por impulso y por timidez que por sensates, aunque él no soporta al silencio de pleno, y da inicio a la conversacion, acercamiento de palabras de un par  de jovenes de poca peinilla, de poco decoró en sus cejas, de poco glamour en su estilística, de casi nada de maquillaje o decores, sólo lo considerado basico; Y si, de busos gastados en las mangas, de algo negro en sus accesorios, de bota de pantalon gastada, de pigmentos de lapicero en las manos, de tenis gastados, y de ideas brillantes pero ocultas, de algo de tinte en misterio y de creencia en arraigo, de ciencias exactas, de básicas lógicas y comunes, de mitosis fantastica y de una desconfianza al exterior mutua.
- hacemos agapito?  Pregunta él discreta y prudentemente, mientras sosteniene la lonchera, con rumbo al pasto.
-por su puesto- responde ella y entrega el bolsito para cargar sus alimentos a él y caminan juntos hacia la sombra de uno de los arboles del gran patio, lejos de la algarabia, 

Feliz año.

 El cielo está puesto en la parte más oscura del firmamento, justo allí, donde ha orbitado tanto el final como al principio del año, las nub...